Conoce las figuras que alivian las penas

Conoce las figuras que alivian las penas

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Como la costumbre de los indios Mayas del altiplano de Guatemala, cuando los niños poseen miedos o pesadillas por la noche, se los refieren a los muñecos quitapesares antes de irse a dormir. Luego los ubican debajo del cojín y, al amanecer, las preocupaciones han desaparecido.

 

Los muñecos quitapesares son asombrosos retazos de una leyenda usual originaria de Guatemala. De acuerdo a esta tradicional costumbre, de la que se desconoce su principio exacto, el muñeco se intranquilizará por el problema en lugar de la persona, admitiendo a esta dormir tranquilamente.

 

Así, cuando la persona se despierte, lo concebirá desahogada de las inquietudes que le desvelaban, las cuales se habrán permanecido el muñequito, al que acaecerá que mimar para que no le lastimen las penas que se lleva.

 

Una linda y tierna tradición para aliviar preocupaciones

Los muñecos quitapesares o quitapenas suelen medir de 10 a 20 milímetros. Están elaborados a mano de partir de una base de madera o alambre. Su cara corrientemente está hecha de algodón, cartón o barro y sus ropas logran hacerse con lana o tela de aguayo, típica de Guatemala.

 

En el origen de la cultura guatemalteca, estas figuritas residían reservadas a calmar las angustias nocturnas de los niños, pero hoy en día son también frecuentes en la vida de los adultos. Suelen recogerse en cajas o bolsitas de tela en grupos de 6, uno para cada día de la semana, dando la elección de reposar un día.

 

Suelen revelarse con las consiguientes instrucciones:

 

  • Enfocarse en la ansiedad o pena al momento de acostarse.
  • Referirle a la muñeca lo que queremos que se lleve.
  • Colocar la quitapenas debajo de la almohada.
  • Unas caricias en la pancita de la muñeca para que no le lastimen a ella tus penas y por la mañana, ¡¡¡habrán desaparecido!!!

 

Los muñecos se utilizan como quitapesares y como amuletos, brindando la contingencia de aliviar angustias diariamente de manera natural. Por otro lado, esta  tradición suscita un hábito psicológico muy sano que correspondiéramos trabajar por alcanzar cada día: descargar las preocupaciones de la mente para despejar los sueños.

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