Señales de que estás dando demasiado

Señales de que estás dando demasiado

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Ayudar a tus seres queridos es una cualidad del carácter. Pero consigue pasar que nuestras buenas finalidades se vuelvan inútiles y disfuncionales.

La solución no es dejar de ayudar por completo, sino ubicar límites cuando estén forzando de ti.

 

A continuación, te brindamos algunas indicaciones de alerta que te ayudarán a saber cuándo estás dando demasiado.

 

1. Tu favor aviva codependencia, irresponsabilidad, incompetencia o mal carácter

 

A veces, asumimos que enfrentarnos al hecho de que nuestras buenas propósitos han ido mal. Esto es obvio cuando continuamente ayudas a la misma persona, inclusive si gastas tus propios recursos…

Un favor saludable origina el crecimiento de los demás, la independencia y el progreso de su viable. Usa tus energías y recursos para ayudar a la gente y a causas que efectivamente se favorezcan.

 

2. La otra persona ha violado muchos acuerdos, siempre solicita ayuda y no la maneja para forjar lo prometido

 

Es hora de resignar de creerles y dar conformidades a quienes han justificado no valorarlas. Al menos hasta que tengas pruebas sólidas de que están listos para usar tu ayuda para prosperar en su vida. Prolongar solo forjará que esa persona siga fallando y tú te apreciarás enojado y resentido.

 

3. Tu favor incita que la otra persona se estanque en su vida

 

Consigues ser muy útil al crear métodos que suministren el progreso de tus amigos en ciertos aspectos. Pero si la ayuda es exagerada, los condenas a no instruirse a desarrollar sus capacidades.

Así, evitas que desplieguen nuevas habilidades y que manifiesten o indaguen todas sus capacidades. Esto asimismo se emplea a los padres sobreprotectores que impiden cualquier fracaso a sus hijos.

 

4. Para socorrer debes realizar un acto deshonesto o envuelves tu integridad

 

Falsear a otros para socorrer a un amigo o decir mentiras por él son dos ejemplos de actos poco sanos. No puedes ayudar a alguien si eso te concebirá decepcionar a otros, guardar secretos muy graves o faltar a tu código moral.

Lo peor es que si perpetúas podrías hallarte bajo una bola de mentiras que en verdad te perturben…

 

5. Te aprecias manipulado para ayudar

 

A veces, resulta tan obvia la manipulación que verdaderamente nos sentimos incómodos. Pero si eres una persona que se siente condenado por decir no, consumías no hacer caso a ese instinto.

Solo perpetúa que la manipulación es el signo de que alguien busca obtener ventaja de ti. Considera la situación y si de verdad te incomoda dar esa ayuda, evítalo.

 

6. Ya se ha vuelto inadmisible seguir suministrando ayuda

 

El fondo de la ayuda es ese punto en el que emprendes a ofrecer tu salud física o mental, tu bienestar económico o faltas a tus principios.

A veces, es ineludible impedir ayudar cuando realmente no tienes nada que contribuir sin colocarte en riesgo. Solo puedes ayudar si tú estás bien.

 

Nos desarrollamos en una sociedad donde nos educan que dar nos hace buenos ante los demás. Pero pocas veces nos instruyen a poner límites y crecemos sin hacerlo. Estos límites son los que nos conciben sentir más seguros y garantizan que al dar no nos perdamos.

Por lo tanto, comienza a instituir tus límites y date a respetar. Tú además tienes derecho a cuidarte.

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